La Guardia Civil rescató en la madrugada de Nochevieja a una mujer en Tavernes de la Valldigna que estaba retenida en casa contra su voluntad por su expareja. Fue la propia víctima, de 30 años de edad, la que dio la voz de alarma y rápidamente se puso en marcha el dispositivo de los agentes.

Cerca de la una de la madrugada del ya 1 de enero, el cuartel de Tavernes recibió una llamada del Centro Operativo de Servicios de la Comandancia de Valencia en la que alertaba de la llamada telefónica de una mujer que a la que, al parecer, su expareja había encerrado en una habitación después de pegarle y amenazarla con matarla si daba parte a la Policía o la Guardia Civil. Los agentes dieron aviso al capitán jefe de la Compañía de Gandia, que estaba en un servicio con la USECIA (Unidad de Seguridad Ciudadana), y éste puso en marcha un operativo para liberar a la mujer.

En ese momento, en el cuartel de Tavernes recibió una nueva llamada de la víctima, volviendo a pidiendo socorro ahora con mucha más ansiedad porque su expareja, de 31 años, la tenía encerrada en una habitación y le había quitado las llaves. Entre sollozos, relató que él le había dado un golpe en la cara y la había llevado hasta el cuarto tirándole del pelo y arrancándole parte del pelo. Según las investigaciones, también le había puesto un cuchillo en el cuello y le había amenazado con matarla en caso de que oyera la llegada de las fuerzas de seguridad.

Ante esa situación, la mujer le dijo al oficial al teléfono que pensaba tirarse por la ventana de la habitación, en un cuarto piso, antes de que él la asesinara. El agente de la Benemérita trató de calmarla y le pidió permiso para que los efectivos en breve iban a rescatarla pudieran entrar por la fuerza en la vivienda. También le preguntó por la distribución de la vivienda y por los datos del presunto agresor.

El capitán y cinco componentes de la USECIA acudieron a la vivienda y con un ariete rompieron la puerta. Con rapidez redujeron y detuvieron al hombre, sin que prestara resistencia, y le trasladaron al cuartel de Tavernes. En cuanto a la mujer, comprobaron que necesitaba asistencia sanitaria debido al estado de ansiedad y a las erosiones en el labio y en el cuero cabelludo. Una vez recibida la asistencia pudo quedarse en su domicilio.

Desde la Guardia Civil destacaron la labor de los efectivos que participaron en la operación y su rapidez, ya que en el momento de la llamada se encontraban en otra actuación. Los agentes de la Benemérita estaban deteniendo a una persona por un supuesto delito contra la seguridad de tráfico en Xeraco, tras identificar a un conductor que se había dado a la fuga y que carecía de permiso de conducir.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, introduce tu comentario
Por favor, introduce tu nombre