Ángel Ruíz Muñoz ha sido nº29 del mundo y campeón de España reiteradas veces en pádel. Lleva dedicándose toda su vida a este deporte y al tenis, con los que ha viajado por todo el mundo. Con un máster en coaching y años de experiencia como director deportivo, ahora es el director de ABLA PROacademy y de la escuela de pádel del Club de Tenis de Gandia y de Daimús.

  • ¿En qué consiste ABLA PROacademy?

Se trata de un proyecto de formación deportiva en general y, en particular, del pádel, aunque también abarcamos tenis. Ahora mismo se encuentra en el Club de Tenis de Gandia y en la escuela de pádel de Daimús. Se trata de un servicio profesional centrado en la calidad educativa para que nuestros alumnos tengan las herramientas necesarias para llegar hasta donde ellos se propongan o quieran. No limitamos a nuestros alumnos, no importa la edad, el género, el nivel o la condición física.

  • ¿Cuáles son los objetivos de ABLA PROacademy?

Educar en valores deportivos, importantísimos para la vida en general. También desarrollar en competencias, es decir, que las competencias aprendidas en los colegios sigan desarrollándose en nuestras escuelas, súper importante para niños y adolescentes. Y, como no, que aprendan a jugar a pádel y que mejoren.  No tenemos prisa, queremos dar pasos lentos pero firmes y llegar a ser referentes en calidad de enseña tanto a nivel de la Safor como a nivel nacional e internacional.

  • Con este nuevo proyecto empezaste en julio, ¿qué te motivó a emprenderlo?

Durante mucho tiempo he sido director deportivo del área de pádel en diversas localidades de la Comunitat Valenciana y de Italia. Antes de la llegada del coronavirus, vivía y trabajaba en Italia, pero debido a la situación, nos tuvimos que volver a España y, entonces, decidí emprender este nuevo proyecto. Desde hace dos meses, también se ha unido a ABLA PROacademy Paco García, entrenador de pádel de Daimús y gran profesional.

Ángel Ruíz Muñoz en un partido.
  • ¿Cómo ha afectado la pandemia al pádel?

En la primera oleada, el confinamiento lo paralizó todo. A mí me pilló en Italia y, por suerte, el gobierno italiano sacó un programa de ayuda a los especialistas del sector con 600 euros al mes. Pero mis compañeros de España estuvieron sin ingresos. El pádel se vio muy perjudicado. Actualmente, donde más está afectando la COVID-19 es en la elaboración de eventos, como torneos. Yo, por ejemplo, no he querido hacer ninguno. Nos hemos centrado en la enseñanza del pádel y, como las escuelas son al aire libre en Gandia y Daimús, hemos podido continuar con las clases. Pero es verdad que la crisis puede provocar que haya gente que no se anime a empezar con los entrenamientos, ya sea por miedo al contagio o para ahorrar en gastos.

  • ¿La pandemia ha reinventado las maneras de entrenar?

Se puede decir que sí. En Italia tengo dos proyectos, Pura Vida y Walkabout, centrados en la formación de entrenadores y de jugadores y en el que hemos optado por las videoconferencias. Ahora mismo debería estar desplazándome unos diez días al mes a Italia a entrenar a uno de mis jugadores. Sin embargo, la situación no lo permite. Así que hemos optado por realizar videollamadas. Él pone su móvil en un trípode y me permite supervisar todo el entrenamiento. Puedo hacer correcciones técnicas, tácticas, físicas, psicológicas, en sí de todo tipo y de todos los aspectos que necesita un deportista. Todo ello desde mi casa, mientras él está a más de 2000 kilómetros de distancia.

Ángel Ruíz Muñoz en un partido.
  • En cuanto a tu trayectoria, llevas más de 23 años en el mundo del pádel como profesional, en los que has conseguido diversos logros. Pero ¿cuál es el que recuerdas con mayor ilusión?

Tengo que decir que empecé con el tenis a los 6 años y estuve como semiprofesional hasta los 22 años más o menos. Luego, pasé al pádel. Así que con el tenis también he realizados diversos torneos nacionales, de la ATP y trabajado con Juan Carlos Ferrero cuando estaba en el número 1. Pero una vez ya en el pádel, lo mejor fue cuando jugué los cuartos de final del Pádel Pro Tour, actual World Pádel Tour, en 2011. En aquel entonces el porcentaje de españoles en esos niveles era muy pequeño y fue como cumplir todos los objetivos que me había planteado. Luego, ya me posicioné como nº 29 del mundo y, realmente, la satisfacción y el orgullo son las emociones que pueden definirlo.

  • ¿Y que puedes decir sobre el campeonato de España que ganaste por equipos?

La verdad es que he sido campeón en todas las categorías, en la primera con el equipo de Oliva Nova Golf, y también subcampeón tres veces. Es satisfactorio ver como todo el compromiso y esfuerzo ha valido la pena. Me podía haber marcado nuevos objetivos más allá de esos, pero no lo hice. Llevaba desde los 10 años compitiendo todas las semanas y todos los fines de semana, así que con 39 años sentí que era el momento de cambiar de etapa.

  • Y, por último, ¿qué buscas transmitir a tus alumnos?

Sobre todo, la pasión por el deporte y por el pádel. Pero también profesionalidad, cercanía, que sientan que les somos útiles y que les ayudamos a crecer y mejorar. Queremos que aprendan sin límites. Entreno a una mujer de 71 años y lo más importante es que viene y se va ilusionada. Queremos que se sientan como en casa al entrenar.

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