El lago de la Goleta cuenta con la problemática de la eutrofia, un exceso de nutrientes que suelen tener todos los lagos del litoral. En los meses de verano se han detectado algunas floraciones de algas verdes filamentosas en varios puntos que pueden llegar a agotar el oxígeno del agua. La descomposición de estas plantas hace que aumente también el barro en el fondo del lago.
Por todas estas causas, desde el inicio del verano y con la colaboración de la Fundación Limne, se monitoriza el lago para estudiar los datos sobre la evolución de los parámetros químicos del espacio. Todos estos datos, que se recopilan semanalmente, se complementan con las analíticas bacteriológicas.
El laboratorio al aire libre que se ha instalado en el lago de la Goleta permite que se realice un trabajo de observación y medida de la contaminación constante. Este estudio ha llevado a incorporar diversas medidas como el control de entradas y salidas del agua, cambios en el horario de recirculación para la mejora de la oxigenación o las retiradas parciales de las masas de algas.
El alcalde de Tavernes, Sergi González, ha asegurado que «la aparición de estas algas en La Goleta se debe en gran parte a los excrementos de los pájaros y las tortugas del lago, así como a los restos de la alimentación suplementaria que reciben». Desde el Ayuntamiento llaman a la ciudadanía a que se involucre en la gestión y la mejora del lago. El abandono de mascotas en La Goleta y la alimentación de los pájaros hace que la densidad de la fauna aumente y puede llegar a colapsar el lago.
Mónica Palomares, regidora de Medioambiente, está trabajando en elementos de señalética e información ambiental para poder explicar, no solo la historia y los valores de la Goleta, sino también sus impactos y las normas de gestión del espacio.