El caso de Toñi, Miriam y Desrié, las niñas de Alcàsser, conmocionó en el año 1992 a casi toda España. Vicente B., un vecino de Piles decidió acudir el día de San Juan del año pasado a La Romana (Tous), el lugar donde asesinaron a las tres niñas, para dejar un ramo de flores.

Mientras la pareja paseaba por la zona, Vicente encontró tres pequeños huesos justo en las proximidades de la fosa donde fueron enterradas las tres jóvenes. Ante la sorpresa de este hallazgo, la pareja introdujo los tres huesos en un trozo de papel de aluminio y los entregó a la Guardia Civil de Oliva.

Estos hechos se pusieron en conocimiento de la Comandancia de Valencia e informaron también al Instituto de Medicina Legal (IML) para valorar e inspeccionar el descubrimiento. Los agentes de la Guardia Civil de Oliva tomaron declaración también al joven de Piles para detallar el encuentro.

Finalmente, tras haber citado al padre de Miriam y la madre de Desiré, las pruebas realizadas apuntan a que el ADN de esos huesos corresponde a una de las niñas de Alcàsser, en concreto a Miriam García. A pesar del inusual retraso de este tipo de pruebas debido a la pandemia del covid-19, 28 años después se redacta un nuevo descubrimiento de este caso tan mediático.

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